Metodología didáctica general
El cambio es hoy el tema común a la mayor parte de los contextos profesionales y organizativos. Cambian
los mercados, las estrategias de las empresas, cambian las modalidades de la organización del trabajo, cambian las tecnologías, cambian
las competencias necesarias para trabajar y alcanzar los objetivos propuestos.
Por todo esto se requiere que las personas adopten
estrategias distintas aquellas que han adoptado hasta el momento presente. A este respecto, parece increíble, pero la evolución nos ha predispuesto favorablemente al cambio, volviéndonos naturalmente capaces de adaptarnos a las diferentes condiciones y circunstancias.Sin embargo, es bien conocido que llevar las personas a alterar un hábito, a modificar su comportamiento y a cambiar sus ideas es
una tarea verdaderamente ardua.
De resistencia al cambio mueren cada día los intentos más nobles, no importa lo sensatas que
sean las propuestas que hacemos, cambiar las cosas parece frecuentemente una empresa titánica. Si observamos la dinámica psicológica
del cambio descubrimos, sin embargo, algo de muy interesante: estamos todos extremamente disponibles a cambios que “percibimos” como
privados de riesgo y beneficiosos para nuestras condiciones; por otro lado ejercemos una resistencia tenaz frente a los cambios en los
cuales percibimos riesgo o aspectos que pueden empeorar nuestro status. En suma, parece bastante lógico que así sea pero esto nos demostra
que la percepción juega un papel crucial en la dinámica del cambio.
Efectivamente, “no son las cosas que nos preocupan sino
la opinión que tenemos de ellas” y que derivan del punto de vista según el cual las miramos. Por ello, la dificultad de
crear y gestionar cambios estratégicos sólo puede ser superada con recurso a estrategias que permitan hacer percibir a las personas
las ventajas y ausencia de risco, transformando la percepción de las cosas, que a su vez cambiará la reacción emotiva, cambiando la
reacción comportamental y, como efecto final, cambiará la cognición.
La utilización de una correcta comunicación
estratégica, en sus efectos relacionales y persuasorios y de la capacidad de problem solving como lógica no ordinaria resultan ser
los instrumentos fundamentales, en cada rol organizacional, para aumentar la flexibilidad y la adaptabilidad, con rigor y imaginación.
Esta habilidad específica nos permite superar los obstáculos y esquivar la resistencia al cambio para vencer exitosamente los desafíos
emergentes y alcanzar los objetivos propuestos. Por tanto, la formación estratégica, concentrándose sobre los procesos más que sobre
los contenidos, puede ser definida como “enseñar a cambiar”. Formar en términos estratégicos, en efecto, no significa sólo transmitir nuevos conocimientos, sino hacer con que las personas adquieran nuevos instrumentos teórico-aplicativos que les permitan cambiar de
modo concreto su propia modalidad de “operar” en las organizaciones.
Siendo así, la formación estratégica se basa fundamentalmenteen el método de “learning by doing” (aprender haciendo) que consiste en transformar el aprendizaje individual en una adquisición que
puede ser inmediatamente transferida a la realidad operativa de cada uno de los participantes, con vista a la obtención de cambios
eficaces y significativos. Por esto, las lecciones teóricas son reforzadas con frecuentes ejercicios prácticos para permitir
al participante experimentar su propia competencia y permitir el aprendizaje de las técnicas de forma a desarrollar su eficacia comunicativa,
relacional y de resolución de situaciones problemáticas (problem solving).